Posteado por: Alka | 30/11/2009

Calle Bailén

Posteado por: Alka | 30/11/2009

Palacio Real

Posteado por: Alka | 28/11/2009

Monumento al pueblo

Monumento al pueblo de Madrid, por los sucesos del 2 de Mayo de 1808, el monumento es obra del escultor Aniceto Marinas García (1866 - Madrid – 1953)

 

Posteado por: Alka | 28/11/2009

Monumento a los caidos

Monumento a los caídos del cuartel de la montaña de Madrid, la figura de bronce representa el cuerpo de un hombre acribillado a balazos y mutilado, sobre un fondo de sacos terreros. Obra del pintor, escultor, y arquitecto madrileño,  Joaquín Vaquero Turcios

Posteado por: Alka | 28/11/2009

Fray Pedro Ponce de León

Fray Pedro Ponce de León, fue un pedagogo, logopeda, y monje benedictino español.

Nació antes del 1508 en la localidad Leonesa de Sahagún, y falleció el 29 de Agosto de 1584. Fue el encargado de la educación de los niños sordos, aunque generalmente se le conoce por ser el primer educador de sordos del mundo, esto no es del todo cierto, pues en la misma Castilla se le anticipo unos pocos años antes, Fray Vicente de Santo Domingo, fraile jeronimo del que no se tiene ningun dato. 

Posteado por: Alka | 28/11/2009

Becerro

Posteado por: Alka | 25/11/2009

Asturias

Posteado por: Alka | 25/11/2009

La boca de la verdad

La Bocca della Veritá, la fuente del siglo XII que mordía las manos de quienes no decían la verdad.

The Moon One man´s Dream Yanni

Posteado por: Alka | 23/11/2009

Tiziano

Los habrá mejores, pintores y maestros indiscutibles, de la talla de Miguel Ángel, de Leonardo, Rafael, El Greco, Botticelli….Donatello….Velazquez…

Pero este, Tiziano, por cuestiones filosóficas y personales mías, es para mí, mi gran preferido, el numero uno. (cuestión de gustos)

Pero para llegar hasta aquí, los maestros tuvieron que recorrer un camino muy largo, que comenzó cuando el egipcio Filocles trazo por primera vez el contorno de una figura, y la pintura siguió progresando de manos de Ceimón de Cleonas, el inventor de los escorzos,  y de Polignoto, que supo dar a los rostros  su verdadera expresión.

Contaba Plinio que, cuando en uno de aquellos concursos artisticos de la antiguedad se enfrentaron Parrasio y Zeuxis, éste presento unas uvas pintadas con tanto realismo que los pajaros, engañados por el aspecto de la obra, habían bajado del cielo para intentar picotearlas. Y, como él, el resto de escritores antiguos dejaron en sus textos el testimonio y el recuerdo de una pintura que había alcanzado en su tiempo tal grado de perfección que, al verla, resultaba imposible distinguir qué era lo pintado y qué era lo real. La fuerza ilusionista y el poder de persuasión que tenian aquellas obras eran tales que no sólo engañaron a los pájaros, sino que también fueron capaces de confundir a los artistas que las estaban creando. Así le sucedió a al propio Zeuxis en aquel mismo concurso cuando, envalentonado por su proeza y sintiendose ya ganador con la victoria al alcance de su mano, alargo el brazo pretendiendo en vano retirar la tela que, aparentemente, cubría el cuadro con el que le habia desafiado su rival, y descubrió asombrado que dicha tela no ocultaba nada sino que ella era el cuadro mismo. Y al darse cuenta de su error -continuá contando el autor- con ingenua verguenza, concedió la palma de ganador a su rival, porque él había engañado a los pajaros pero Parraiso le había engañado a él.

Tanto Zeuxis y Parraiso, fueron superados poco después por Apeles, cuando este consiguió pintar “aquellas cosas que no pueden pintarse: El trueno, el relámpago y el rayo”.

 

Posteado por: Alka | 23/11/2009

Palacio de Cristal

Hay un Instante … 

Hay un instante del crepúsculo
En que las cosas brillan más,
fugaz momento palpitante
DE UNA Morosa intensidad.

Se los ramajes aterciopelan,
pulen las torres su perfil,
Burila un ave su silueta
Sobre el plafondo de Zafir.

Muda la tarde, se concentra
para el olvido de la Luz,
y la penetración de un don Suave
de melancólica quietud,

como si el orbe recogiese
Todo su bien y su beldad,
toda su fe, toda su gracia
contra la sombra que vendrá …

Mi ser florece en esa hora
de misterioso florecer;
llevo un crepúsculo en el alma,
de ensoñadora placidez;

en él revientan los renuevos
de la ilusión primaveral,
Aromas y en él me embriago con
de algun jardín ¡que hay más allá! …

-Guillermo Valencia –

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